Casi nadie busca cómo superar la ansiedad un día tranquilo. Se busca de madrugada, después de una semana de nudos en el estómago, o tras una tarde en la que el corazón se aceleró en mitad del supermercado sin motivo aparente. Si estás aquí, probablemente llevas tiempo cargando con algo que pesa, y es lógico que quieras una salida clara.
Esta guía no promete que la ansiedad desaparezca en siete días. Ofrece algo más modesto y más útil: unos pasos ordenados que puedes empezar hoy, una explicación honesta de qué tratamientos tienen respaldo científico y unas señales concretas para saber cuándo pedir ayuda profesional por ansiedad sin esperar a estar al límite.
Qué significa de verdad superar la ansiedad
La palabra «superar» engaña un poco. Suena a puerta que se cierra para siempre, y la ansiedad no funciona así. Es una respuesta normal del cuerpo ante lo que percibe como amenaza, y en dosis razonables te ayuda a preparar un examen o a frenar antes de cruzar la calle. El problema empieza cuando se dispara sin peligro real, dura demasiado o te empuja a organizar la vida alrededor de ella.
No estás sola ni solo en esto. Según la hoja informativa de la Organización Mundial de la Salud (OMS) actualizada en septiembre de 2026, se calcula que el 5,8 % de la población mundial padece un trastorno de ansiedad, y en 2023 eran 470 millones de personas. La misma OMS los describe como los trastornos mentales más comunes. También recuerda un dato menos amable: solo alrededor de una de cada cuatro personas que necesitan tratamiento (el 27,6 %) tiene acceso a él.
Así que la respuesta realista a cómo superar la ansiedad es menos épica de lo que parece: aprender a manejarla. Que vuelva a ser una visita y no la dueña de la casa. Habrá semanas buenas y otras en las que reaparezcan síntomas que creías olvidados, sobre todo en épocas de cambios, cansancio o pérdidas. Eso es una recaída, y las recaídas forman parte del proceso. No borran lo aprendido.
Si todavía no tienes claro qué es exactamente lo que te pasa, merece la pena leer antes la guía sobre qué es la ansiedad y cómo gestionarla. Entender el mecanismo ya quita parte del miedo.
Cómo superar la ansiedad en siete pasos
Lo que sigue es un orden, no una lista de deberes para hacer todo a la vez. Puedes pensar en cómo superar la ansiedad paso a paso como en subir una escalera de jardín: no hace falta ver el final para poner el pie en el siguiente escalón. Muchas personas avanzan mejor si dedican una o dos semanas a cada uno de estos pasos antes de añadir el siguiente.
1. Entender lo que te pasa
El primer paso es ponerle nombre. La ansiedad tiene una parte física (palpitaciones, sudor, temblor, tensión muscular, problemas de sueño), una parte mental (preocupación que no para, dificultad para concentrarte, irritabilidad) y una parte de conducta, que es todo lo que dejas de hacer para no sentirla. La OMS menciona también esa «sensación de peligro inminente, de pánico o de fatalidad» que tantas personas describen con vergüenza, como si fueran las únicas.
Saber que esos síntomas son la alarma del cuerpo funcionando de más, y no la prueba de que algo terrible va a ocurrir, no los apaga. Pero cambia la forma de vivirlos. La guía de síntomas de ansiedad físicos y emocionales los repasa uno a uno.
2. Medir dónde estás
Antes de empezar cualquier plan conviene tener un punto de partida. El GAD-7 es un cuestionario de siete preguntas sobre las dos últimas semanas, creado por Spitzer, Kroenke, Williams y Löwe en 2006 y adaptado al español por García-Campayo y su equipo en 2010. Puedes hacerlo en el test para saber tu nivel de ansiedad de esta web en un par de minutos.
Su manual oficial marca los cortes en 5, 10 y 15 puntos para ansiedad leve, moderada y grave, y recomienda una evaluación más completa a partir de 10. Es un cribado, no un diagnóstico. Repetirlo cada pocas semanas te sirve para algo muy concreto: comprobar si los pasos que das están moviendo la aguja.
3. Bajar la activación del cuerpo
Cuando el cuerpo está en alerta, razonar cuesta. Por eso el tercer paso es tener a mano una forma de bajar revoluciones. La más sencilla es la respiración lenta: el servicio de salud británico (NHS) propone dejar que el aire llegue a la tripa sin forzar, inspirar contando del 1 al 5, soltarlo contando otra vez del 1 al 5 y repetir al menos cinco minutos. Puedes practicarla con el ejercicio guiado de respiración para la ansiedad.
Conviene tener expectativas justas. Un metaanálisis de ensayos aleatorizados publicado por Fincham y colaboradores en Scientific Reports en 2023 encontró un efecto pequeño o moderado de la respiración sobre la ansiedad, y los propios autores pedían prudencia para no confundir entusiasmo con evidencia. Respirar es una herramienta excelente para el momento, y si ese momento es una crisis, la guía sobre qué hacer en una crisis de ansiedad suma otros recursos, como la técnica 5-4-3-2-1. Pero respirar no sustituye al resto de los pasos.
4. Reducir la evitación poco a poco
Aquí está buena parte del trabajo de verdad. La ansiedad aprende de lo que haces: cada vez que evitas una situación porque te da miedo, sientes alivio, y el cerebro apunta que esa situación era peligrosa. La próxima vez la alarma suena antes y más fuerte. Con los meses, la lista de sitios a los que «mejor no ir» crece sin que te des cuenta.
La salida es enfrentarte a lo temido de forma gradual, empezando por lo más fácil. Si te cuesta coger el metro, quizá el primer escalón sea bajar al andén y volver a subir, y el siguiente, hacer una sola parada acompañada. Lo importante es quedarte en la situación el tiempo suficiente para comprobar que la ansiedad sube, toca un techo y suele empezar a bajar por sí misma. Esto es la base de la terapia de exposición que la OMS sitúa entre las intervenciones con mayor respaldo. Si la evitación es muy grande, hacerlo con un profesional es más seguro y más eficaz.
5. Dar a la preocupación su hora
La preocupación crónica tiene una costumbre molesta: aparece en cualquier momento y reclama atención inmediata. Un ejercicio práctico es reservarle una cita fija, unos veinte minutos al día a la misma hora y lejos de la cama. Cuando aparezca una preocupación fuera de ese rato, la apuntas en una libreta y le dices, casi en voz alta, «luego te atiendo».
Durante la cita repasas la lista y, para cada preocupación, te haces dos preguntas sencillas. ¿Puedo hacer algo concreto con esto? Si la respuesta es sí, escribes el primer paso. Si es no, practicas dejarla estar. Con el tiempo muchas personas descubren que, al llegar la hora, buena parte de lo apuntado ya no les inquieta.
Otra herramienta que viene de la terapia cognitivo-conductual es mirar los pensamientos como hipótesis y no como hechos. «Si me equivoco en la reunión, me despedirán» es una predicción, y se puede examinar: ¿qué pruebas tengo?, ¿qué le diría a una amiga que pensara eso?, ¿qué es lo más probable que ocurra? No se trata de pensar en positivo a la fuerza, sino de pensar con más precisión.
6. Cuidar los hábitos que sostienen todo
Dormir poco, comer a deshoras, moverse poco y vivir con el móvil en la mano no causan por sí solos un trastorno de ansiedad, pero le dan terreno. El sueño merece atención aparte, porque ansiedad e insomnio se alimentan entre sí; se explica en la guía sobre cómo dormir con ansiedad. Para el resto, la página de hábitos para la ansiedad recoge ideas pequeñas y realistas.
Con los consejos de hábitos pasa algo curioso: cuantos más se intentan a la vez, antes se abandonan. Un detalle práctico que suele funcionar mejor que los grandes propósitos: elegir un hábito, atarlo a algo que ya haces (por ejemplo, cinco minutos de paseo después de comer) y mantenerlo dos semanas antes de añadir otro.
7. Apoyarte en otras personas
El último paso no es el menos importante. La ansiedad tiende a aislar, porque da pudor contarla o porque parece que nadie va a entenderla. Hablar con alguien de confianza no resuelve el problema, pero rebaja la vergüenza y te da un testigo de tus avances. Y apoyarse también incluye a los profesionales, de los que se habla más abajo.
Si te preguntas cómo superar la ansiedad paso a paso cuando vas justa o justo de tiempo, empieza por los pasos 2 y 3: hacer el test una vez y respirar despacio cinco minutos al día no ocupa más que un café. Con eso en marcha, el paso 4 deja de parecer una montaña.
Tratamientos para la ansiedad con evidencia
Cuando la ansiedad se ha convertido en un trastorno, los consejos caseros ayudan, pero no suelen bastar. Merece la pena saber qué dicen las fuentes de referencia sobre los tratamientos para la ansiedad con evidencia, para poder elegir con información y desconfiar de quien prometa curas rápidas.
La OMS lo resume así: «Las intervenciones que cuentan con mayor respaldo científico para tratar diversos trastornos de ansiedad son las basadas en los principios de la terapia cognitivo-conductual, entre ellas la terapia de exposición». La terapia cognitivo-conductual (TCC) trabaja a la vez lo que piensas, lo que haces y cómo responde tu cuerpo, y suele incluir tareas entre sesiones. No es una charla sin rumbo: tiene objetivos y se revisa cómo vas.
En España, la guía de práctica clínica del Sistema Nacional de Salud para el tratamiento del trastorno de ansiedad generalizada en atención primaria, publicada en GuíaSalud en noviembre de 2024 y coordinada por el servicio de evaluación del Servicio Canario de la Salud, sitúa la TCC como primera opción y los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) como fármacos preferentes. Esa guía tiene una versión para pacientes, escrita en lenguaje sencillo, que puedes enseñar a tu médico si quieres hablar de opciones.
Hay también un dato local interesante. El ensayo PsicAP, dirigido por Antonio Cano-Vindel y publicado en Psychological Medicine en 2022, estudió una TCC en grupo aplicada dentro de los propios centros de atención primaria españoles, pensada para trastornos emocionales en general y no para uno solo. Es una línea de trabajo que busca acercar la terapia psicológica a donde la mayoría de la gente consulta primero.
Sobre las terapias basadas en mindfulness (atención plena), hay datos razonables. Un metaanálisis de Hofmann y colaboradores en 2010 encontró que reducían síntomas de ansiedad y depresión. Más reciente, un ensayo clínico de Hoge y su equipo publicado en JAMA Psychiatry en 2023 comparó un programa de reducción del estrés basado en mindfulness con el antidepresivo escitalopram en adultos con trastornos de ansiedad, y el programa no resultó inferior al fármaco. La propia OMS añade que aprender técnicas de relajación y atención plena puede contribuir a reducir los síntomas.
Los fármacos tienen su lugar. Según la OMS, los antidepresivos como los ISRS pueden ser útiles en adultos. La decisión de tomarlos, la dosis y el momento de dejarlos corresponden a un médico que conozca tu caso. Lo mismo vale para cualquier otro medicamento que te propongan para la ansiedad: ni empezarlo ni dejarlo por tu cuenta.
Por último, la autoayuda. El NHS incluye la autoayuda guiada, con materiales basados en la TCC y el seguimiento de un profesional, entre las primeras opciones para la ansiedad generalizada leve. Leer y practicar por tu cuenta es valioso; hacerlo con alguien que revise contigo cómo vas suele funcionar mejor. Si te interesa este camino, en la sección de libros hay reseñas que señalan tanto lo útil como los límites de cada título.
Un criterio práctico para separar los tratamientos para la ansiedad con evidencia de los que solo tienen buena publicidad: pregunta qué estudios los respaldan y si aparecen en guías como la de GuíaSalud o en la hoja informativa de la OMS. Desconfía de las palabras «cura», «definitivo» o «en pocos días», y de cualquier propuesta que te pida dejar un tratamiento médico para sustituirlo por otra cosa.
Cuándo pedir ayuda profesional por ansiedad
No hace falta tocar fondo para pedir ayuda profesional. Muchas personas pasan años buscando cómo superar la ansiedad por su cuenta antes de consultar, y no tendría por qué ser así. De hecho, cuanto antes se consulta, más sencillo suele ser el tratamiento. Saber cuándo pedir ayuda profesional por ansiedad tiene menos que ver con la intensidad de un día malo y más con el patrón de las últimas semanas.
Estas señales son razones suficientes para pedir cita:
- La ansiedad dura varias semanas y no mejora con lo que pruebas en casa.
- Dejas de hacer cosas que te importan: trabajo, estudios, quedar con gente, salir sola o solo.
- Duermes mal casi todas las noches o te despiertas con angustia.
- Has tenido crisis de pánico y vives con miedo a la siguiente.
- Usas alcohol u otras sustancias para calmarte.
- Tu puntuación en el GAD-7 es de 10 o más, el umbral que su manual marca para una evaluación más completa.
Si en algún momento aparecen pensamientos de hacerte daño o de que no merece la pena seguir, eso no puede esperar a una cita. En España, la línea 024 del Ministerio de Sanidad es gratuita y confidencial, está disponible las 24 horas, todos los días del año, y atiende también a familiares y allegados. Ante una emergencia vital inmediata, el teléfono es el 112.
Por dónde empezar en España
La puerta de entrada más habitual es tu médico de atención primaria, en el centro de salud. No es casualidad que la guía del Sistema Nacional de Salud sobre ansiedad generalizada esté escrita precisamente para ese nivel: es donde la mayoría de las personas consultan primero, y donde se hizo también la validación española del GAD-7, con pacientes reclutados por catorce médicos de familia. Tu médico puede valorarte, proponerte un tratamiento y, si hace falta, derivarte a la unidad de salud mental de tu zona.
Si prefieres o puedes ir por la vía privada, busca un psicólogo con habilitación sanitaria y colegiado, y pregunta sin miedo qué tipo de terapia aplica y cuánta experiencia tiene con ansiedad. Es una buena señal que te hable de objetivos, de tareas entre sesiones y de cómo medirá los avances. Es mala señal que te prometa resultados garantizados o un número fijo de sesiones para «curarte».
Los consejos de esta guía sirven para empezar en casa; un profesional los adapta a tu caso y te dice cuáles priorizar. Para la primera consulta ayuda llevar algo escrito: desde cuándo te pasa, qué síntomas notas, qué has probado, qué medicación tomas y, si lo hiciste, tu resultado del test. Pedir ayuda profesional no es rendirse. Es elegir el atajo más corto.
Lo que no ayuda, aunque alivie un rato
No todos los consejos que circulan por ahí ayudan. Algunas respuestas a la ansiedad parecen sensatas porque funcionan a corto plazo. El problema es lo que dejan detrás.
La evitación es la primera. Ya la vimos en los pasos: cada huida da alivio y hace que la siguiente alarma suene antes. Hay formas de evitación más discretas que no salir de casa, como ir siempre acompañada, sentarse junto a la puerta o llevar el móvil en la mano por si acaso. También cuentan.
El alcohol es la segunda. Una copa puede aflojar la tensión de una cena o de una reunión, y ese alivio rápido es justo lo que lo vuelve tramposo. Además, empeora el descanso: el Manual MSD aconseja evitarlo para dormir mejor, y una noche de mal sueño suele traer un día de más ansiedad.
La tercera es la búsqueda constante de tranquilidad. Preguntar a tu pareja por quinta vez si de verdad no está enfadada, buscar síntomas en internet a las dos de la madrugada, pedir otra analítica «para quedarte tranquilo». Cada respuesta calma unos minutos y la duda vuelve con más fuerza, porque el cerebro aprende que no puede tolerar la incertidumbre sin ayuda. Reducir esas comprobaciones, poco a poco, es tan parte del tratamiento como enfrentarse al metro.
Y una cuarta, más sutil: pelearse con la ansiedad. Intentar no sentirla a toda costa suele darle más fuerza. Los enfoques basados en mindfulness proponen lo contrario, observarla con curiosidad mientras sigues haciendo lo que tenías previsto.
Consejos para acompañar a alguien con ansiedad
Quizá has llegado hasta aquí porque quien sufre es tu hija, tu madre o un amigo, y lo que quieres saber no es cómo superar la ansiedad propia sino cómo estar al lado de alguien que la vive. Estos consejos sirven para acompañar sin quemarte.
Escucha antes de aconsejar. Frases como «no es para tanto» o «tienes que relajarte» se dicen con cariño, pero suenan a que el problema es no esforzarse lo suficiente. Funciona mejor algo como «veo que lo estás pasando mal, ¿qué te ayudaría ahora?». Si está en plena crisis, respirad despacio juntos; el ritmo de otra persona contagia más que cualquier explicación.
Apoya sin sustituir. Es tentador hacerle todos los recados para que no lo pase mal en la cola del banco, pero eso alimenta la evitación. Mejor acompañarle a hacerlo, y la siguiente vez esperar fuera. Lo mismo con las preguntas tranquilizadoras: puedes responder una vez con calma y, después, recordarle con suavidad que ya lo habéis hablado.
Anímale a consultar y ofrécete a ir con él o con ella a la primera cita. Muchas personas tardan años en dar ese paso, y a veces lo que falta es solo alguien que pida la cita por teléfono. Y cuida de ti: acompañar la ansiedad de otra persona cansa, y también tienes derecho a pedir apoyo.
Un apunte curioso para terminar. En España, el Teléfono de la Esperanza (717 003 717), que ofrece apoyo emocional en momentos de crisis, nació en Sevilla el 1 de octubre de 1971, mucho antes de que existiera el 024. Hoy hay más puertas, pero el primer gesto sigue siendo el mismo: descolgar, o escribir a alguien, y decir en voz alta que esta semana ha sido difícil.
Preguntas frecuentes
¿Cómo superar la ansiedad si nunca he ido a terapia?
Puedes empezar con pasos pequeños en casa: entender qué es la ansiedad, hacer un test de cribado como el GAD-7, practicar una respiración lenta a diario y reducir poco a poco lo que evitas. Si en unas semanas no notas cambios, o si la ansiedad te impide trabajar, dormir o relacionarte, el siguiente paso es hablar con tu médico de familia, que puede valorarte y orientarte.
¿Cuándo pedir ayuda profesional por ansiedad?
Conviene pedirla cuando la ansiedad dura semanas, cuando te hace dejar de lado cosas que te importan, cuando duermes mal casi todas las noches o cuando una puntuación de 10 o más en el GAD-7 te lo sugiere. Si en algún momento piensas en hacerte daño, llama al 024, gratuito y disponible a todas horas, o al 112 si hay peligro inmediato.
¿Se puede superar la ansiedad para siempre?
Lo realista es aprender a manejarla. La ansiedad es una reacción normal del cuerpo y no desaparece del todo, ni debe. Lo que sí se consigue, con práctica y a menudo con tratamiento, es que deje de mandar en tu día a día. Las recaídas en épocas de estrés son frecuentes y no significan que hayas vuelto a empezar de cero.
¿Qué tratamientos para la ansiedad tienen más evidencia?
Según la OMS, las intervenciones con mayor respaldo científico son las basadas en la terapia cognitivo-conductual (TCC), incluida la terapia de exposición. Los antidepresivos del grupo de los ISRS también pueden ser útiles en adultos, siempre con valoración médica. La guía de práctica clínica del Sistema Nacional de Salud sobre ansiedad generalizada sitúa la TCC como primera opción.
¿Cuánto tarda en notarse la terapia cognitivo-conductual?
Depende de cada persona, del tipo de ansiedad y de cuánto practiques entre sesiones, así que nadie serio puede darte una fecha exacta. Lo habitual es que el profesional acuerde contigo unos objetivos y revise cómo vas cada cierto tiempo. Si después de un tiempo razonable no notas ningún cambio, es una buena razón para comentarlo y ajustar el plan.
¿Los ejercicios de respiración bastan para superar la ansiedad?
Ayudan, pero solos rara vez bastan. Un metaanálisis de ensayos publicado en 2023 en Scientific Reports encontró un efecto pequeño o moderado de la respiración sobre la ansiedad, y sus autores pedían prudencia. Funciona mejor como herramienta para bajar la activación del cuerpo dentro de un plan más amplio, que incluya enfrentar lo que evitas y, si hace falta, terapia.
¿Tengo que tomar medicación para la ansiedad?
No necesariamente. Muchas personas mejoran con terapia psicológica y cambios de hábitos. La medicación, como los ISRS que menciona la OMS, es una opción que valora un médico según tu caso, tu historia y tus preferencias. Nunca conviene empezarla, cambiar la dosis o dejarla por tu cuenta, porque los cambios bruscos pueden sentar mal.
¿El mindfulness sirve para la ansiedad?
Hay datos a favor. Un metaanálisis de Hofmann y colaboradores de 2010 encontró que las terapias basadas en mindfulness reducían síntomas de ansiedad y depresión, y un ensayo publicado en JAMA Psychiatry en 2023 vio que un programa de reducción del estrés basado en mindfulness rendía de forma comparable al escitalopram. Conviene aprenderlo con un programa estructurado, no solo con vídeos sueltos.
¿Cómo superar la ansiedad paso a paso sin agobiarme con tantos consejos?
Elige un solo paso cada semana. Por ejemplo, la primera semana haces el test y practicas cinco minutos de respiración lenta al día; la segunda, apuntas qué situaciones evitas y eliges la más pequeña para enfrentarla. Avanzar despacio no es hacerlo mal: es la forma en que los cambios se quedan. Cuando un paso ya te sale solo, añades el siguiente.
¿Es normal tener recaídas?
Sí, es muy normal. Una mudanza, una enfermedad, una mala racha en el trabajo o simplemente el cansancio pueden hacer que vuelvan síntomas que creías olvidados. Una recaída no borra lo aprendido: suele durar menos y se maneja mejor que la primera vez. Si se alarga o es intensa, retomar el contacto con tu profesional es una decisión sensata.
¿A quién acudo en España si tengo ansiedad?
La puerta de entrada habitual es tu médico de atención primaria, en tu centro de salud. La guía del Sistema Nacional de Salud sobre ansiedad generalizada está pensada precisamente para ese nivel asistencial. Tu médico puede valorarte, proponerte un tratamiento y derivarte a salud mental si lo necesitas. También puedes acudir por tu cuenta a un psicólogo sanitario colegiado.
¿El alcohol ayuda a calmar la ansiedad?
Puede dar alivio durante un rato, y precisamente por eso es una trampa. Ese alivio rápido enseña al cerebro a recurrir a él, y no resuelve lo que provoca la ansiedad. Además, el Manual MSD aconseja evitar el alcohol para dormir mejor, y dormir mal suele aumentar la ansiedad del día siguiente. Si notas que lo usas para calmarte, coméntalo con tu médico.
¿Cómo puedo ayudar a un familiar con ansiedad?
Escucha sin juzgar y sin prisas por arreglarlo. Evita frases como «no es para tanto» y, en lugar de darle siempre la razón a sus miedos, anímale a enfrentar poco a poco lo que evita. Puedes ofrecerte a acompañarle a la primera cita médica. El 024 atiende también a familiares y allegados de personas con ideas de suicidio.
¿Basta con hacer un test para saber si necesito ayuda?
No. Un test como el GAD-7 es una herramienta de cribado: te ayuda a ver si tus síntomas merecen una valoración, pero no da un diagnóstico. Su manual oficial recomienda una evaluación más completa a partir de 10 puntos. El diagnóstico lo hace un profesional sanitario después de hablar contigo y conocer tu historia.
¿Buscar que me tranquilicen todo el rato es malo?
No es malo pedir apoyo, pero preguntar una y otra vez si todo va bien suele alimentar la ansiedad. Cada respuesta tranquiliza unos minutos y la duda vuelve con más fuerza. Una alternativa es acordar con tu gente que te escuchen sin responder siempre a la pregunta, y practicar tú a tolerar un poco de incertidumbre cada día.
Fuentes consultadas
- Organización Mundial de la Salud (OMS): Trastornos de ansiedad, 2026
- Ministerio de Sanidad / GuíaSalud: GPC para el Tratamiento del Trastorno de Ansiedad Generalizada en Atención Primaria, 2024
- GuíaSalud: versión para pacientes de la GPC de ansiedad generalizada, 2024
- PHQ Screeners: PHQ and GAD-7 Instructions (manual oficial del GAD-7)
- Hoge EA et al. Mindfulness-Based Stress Reduction vs Escitalopram for the Treatment of Adults With Anxiety Disorders. JAMA Psychiatry, 2023
- Hofmann SG et al. The effect of mindfulness-based therapy on anxiety and depression: a meta-analytic review. J Consult Clin Psychol, 2010
- Fincham GW et al. Effect of breathwork on stress and mental health: a meta-analysis of randomised-controlled trials. Sci Rep, 2023
- Cano-Vindel A et al. Ensayo PsicAP: TCC transdiagnóstica en grupo en Atención Primaria. Psychol Med, 2022
- NHS: Generalised anxiety disorder in adults, treatment
- NHS: Breathing exercises for stress
- Manual MSD (público general): Cambios en las costumbres para mejorar el sueño
- Ministerio de Sanidad: Línea 024 de atención a la conducta suicida