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unas líneas, sin prisa

Cómo escribir a la redacción de ByeByeAnsiedad

Hay una sola manera de hablar con la redacción: un correo electrónico. Aquí tienes la dirección, los temas que se atienden y lo que conviene incluir para que tu mensaje sirva.

Actualizado el 26 de septiembre de 2026

Buzón de jardín cubierto de flores trepadoras, con un sobre en blanco asomando por la ranura (imagen generada con AI)
Cada sobre que llega se lee, aunque la respuesta tarde un pocoImagen generada con AI

La dirección es [email protected]. No hay formulario, ni teléfono, ni chat: solo ese buzón, que lee una persona de la redacción.

Sobre qué puedes escribir

Lo más útil que puede llegar es una corrección. Si una guía da una cifra que ha cambiado, cita una fuente de manera inexacta o explica algo de forma confusa, avisar es la mejor ayuda que puedes dar al siguiente lector. Cada artículo muestra la fecha de su última revisión, y esa fecha se actualiza cuando se corrige algo.

También se reciben con gusto las propuestas de temas. Tal vez hayas leído la guía sobre cómo dormir cuando la ansiedad no te deja y te falte algo sobre los despertares de madrugada, o quieras una explicación más detallada de alguna técnica. Las ideas que encajan con fuentes fiables suelen terminar en una sección nueva.

Los problemas de accesibilidad importan mucho aquí. Si el ejercicio de respiración no funciona bien con tu lector de pantalla, si un contraste se lee mal en tu móvil o si el teclado se queda atascado en algún punto del test, escribe y describe qué dispositivo y qué navegador usas.

Y si quieres ejercer un derecho sobre tus datos (acceso, supresión, oposición y los demás que reconoce el RGPD), este es también el canal. La política de privacidad explica qué datos trata el sitio, que son muy pocos.

Qué incluir en un correo de corrección

Un mensaje de corrección se resuelve mucho antes cuando trae tres cosas: la dirección de la página, la frase exacta que te parece incorrecta y la fuente que muestra el dato bueno. Con eso, la redacción puede ir directa al documento original, compararlo y decidir.

Sobre la fuente, una aclaración práctica. Se tienen en cuenta sobre todo las fuentes que el sitio ya utiliza o que son de su mismo tipo: organismos sanitarios como la OMS o el Ministerio de Sanidad, guías de práctica clínica, manuales médicos de referencia, estudios publicados con su autor y su año. Un vídeo o una publicación en redes puede ser una pista, pero no basta por sí solo para cambiar un dato de salud.

No hace falta que el correo sea largo ni formal. «En la página de síntomas pone tal cosa, y la ficha de la OMS dice tal otra» es un mensaje perfecto.

Lo que la redacción no puede atender

La redacción escribe guías generales y no tiene manera de valorar un caso concreto. Si escribes contando lo que te pasa y preguntando si es ansiedad, si deberías tomar una medicación o si tu tratamiento es el adecuado, la respuesta honesta será siempre la misma: eso le corresponde a un profesional que pueda escucharte con tiempo. Tu médico de atención primaria es el primer paso habitual, y desde allí pueden derivarte a psicología si hace falta.

Mientras tanto, el test de ansiedad GAD-7 puede darte una orientación sobre la intensidad de tus síntomas de las últimas dos semanas, para llevarla a esa consulta. Es un cribado, no un diagnóstico.

Si lo que sientes es urgente, no esperes una respuesta por correo.

Qué esperar después de escribir

Todos los mensajes se leen. Las erratas se arreglan pronto; las correcciones de un dato de salud necesitan más tiempo, porque hay que localizar la fuente original, leerla entera y, a veces, revisar otras páginas del sitio que repiten la misma información. Cuando la corrección se publica, cambia la fecha de última revisión del artículo, y esa es la señal más fiable de que tu aviso ha servido.

No todas las propuestas acaban publicadas, y algunas tardan meses en encontrar su sitio. Si un tema no tiene fuentes sólidas detrás, la redacción prefiere no escribir sobre él antes que rellenar con suposiciones.

Para cualquier cosa de las anteriores, la dirección sigue siendo la misma: [email protected]. Un asunto breve, como «Corrección: página de síntomas», ayuda a que el mensaje no se pierda entre los demás.

Preguntas frecuentes

¿Hay un teléfono o un formulario para contactar?

No. El único canal es el correo [email protected]. Un correo deja constancia de lo que se pide, permite adjuntar la fuente de una corrección y evita que tengas que rellenar formularios con datos que nadie necesita. Tampoco hay chat ni redes sociales en las que la redacción responda mensajes.

¿Cuánto tarda la redacción en contestar?

Depende del tipo de mensaje. Una errata se corrige pronto; una corrección de un dato de salud lleva más, porque hay que volver a la fuente original y comprobarla con calma. La redacción prefiere contestarte bien a contestarte deprisa, así que no hay un plazo fijo, pero los mensajes se leen todos.

¿Puedo contar mi caso y pedir una orientación personal?

Puedes escribir, pero la redacción no puede valorar casos clínicos ni recomendar tratamientos, porque eso exige que alguien te conozca y te escuche. Para eso está tu médico de atención primaria. Si estás pasando un momento muy difícil, el 024 atiende gratis las 24 horas, y ante una emergencia el número es el 112.

¿Qué pasa con mi dirección de correo cuando escribo?

Tu correo y tu dirección se usan solo para responderte y se borran cuando ya no hacen falta. No se añaden a ninguna lista, porque el sitio no tiene boletín, y no se ceden a nadie. La política de privacidad explica el detalle y cómo ejercer tus derechos.

¿Aceptáis artículos de invitados o propuestas comerciales?

No. ByeByeAnsiedad no publica contenido patrocinado ni textos de terceros, y no incluye anuncios. Las propuestas de temas sí se leen con interés: si echas en falta una guía sobre un aspecto concreto de la ansiedad, cuéntalo y, si encaja con las fuentes disponibles, puede acabar publicada.

Fuentes consultadas

  1. Ministerio de Sanidad: Línea 024 de atención a la conducta suicida